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Tiendo mi mano al buen combate

Tiendo mi mano al buen combate, no con espadas, sino con juegos limpios bajo un cielo de sierra o entre viñas en flor. Ven, que hay lugar en la ronda del mate, en la caminata que sube cantando y en la finca que cruje con pasos alegres. Hoy el ocio no duerme, despierta contigo: con la cuerda que salta, con el arco que apunta, con la risa en la cara y el alma en lo alto. No se pierde el tiempo cuando se entrega, cuando el cuerpo se cansa y el corazón se enciende al ver en el otro un hermano que juega. Así, entre laderas, fogones y rezos, el ocio se vuelve trinchera sagrada: donde Dios se entretiene sembrando alegría en manos tendidas, en almas que arden, en jóvenes libres de toda mentira. 19.01.25 Mari Santos

Luces de Navidad

Se va deslumbrando la silenciosa presencia de Aquel que espera su tiempo, paciente. Se va tornando la ciudad más bella en esencia y la gente tiene más alegría que de costumbre. Las luces comienzan a brillar en cada ventana, en cada hogar se hace presente el Niño Dios, que espera nacer, que quiere llegar en humildad, las luces lo traen consigo y el sonido de villancicos. La natividad es canto de esperanza, es Dios que se abaja y en paja se entrega, es ternura infinita que al hombre levanta, es Cielo que se abre en la noche más bella. Las luces de Navidad iluminan las sendas, encienden la fe, la caridad y la unión; la ciudad se renueva en su hermosura, renace en este nacimiento divino, los coros que entonan villancicos son eco del Cielo en cada corazón. Oh Misterio eterno en carne pequeña, oh Lumbre escondida en humilde portal, los siglos se inclinan, los cielos celebran: la Natividad es gloria inmortal. La esperanza florece en cada mirada, un niño sonríe, la madre lo arrulla, la ti...

Respuestas del Cielo

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Hoy en día ya no acostumbramos a dejar nuestra vida en manos de Dios, sino que exigimos a nuestro parecer lo que PENSAMOS Y CREEMOS que es mejor para nosotros y que nos hace bien. Ya no pedimos a Dios que se haga su voluntad en nosotros ni decimos que lo necesitamos para llegar al Cielo, sino que manifestamos orgullo en nuestro actuar y también en nuestro orar. Cada uno sabrá. No debemos juzgar a nadie porque ese oficio solo pertenece a Nuestro Señor del Cielo. Cuando pedimos y exigimos a Dios lo que creemos debemos recibir o quitar de nuestra vida, vemos solo una parte de lo que podemos. Somos humanos y nuestra visión es humana, por tanto, llega hasta donde puede porque tiene límites. En cambio, Dios tiene una visión eterna porque así es Él, eterno. No podemos decir que nuestras oraciones no son escuchadas por Dios y mucho menos que son ignoradas, porque eso no es cierto. Nos solemos poner de los pelos cuando no se dan las situaciones o los problemas según nuestras agendas, y mucho ...