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Mostrando entradas de julio, 2020

Todos los perros van al Cielo

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  Capítulo 1. Ulises es un perro muy negro y un poco viejo, ya le cuesta un poco respirar y también caminar. Se le han gastado las patas de tanto andar, correr autos y a otros perros. Le gusta estar con su amigo Baymax y con él a la tarde jugar. Son los dos labradores, de pelo muy suave y lacio, uno negro y el otro rubio. Son perros muy amigables, juguetones y simpáticos con las personas. Una anciana apodada Ñata es la dueña de Ulises desde que es muy pequeño. Lo acaricia cuando pasa, le cocina siempre que puede, lo alimenta todos los días, y cuando hay fuegos artificiales lo deja entrar a la casa porque tiene mucho terror a esos ruidos. Y es imposible sacarlo, todos lo han intentado pero parece muy pesado y de cemento pegado al suelo. Solo hay que esperar a que él quiera salir de la casa. No hay otra forma de que salga. La dueña de Ulises tiene un nieto llamado Simón. Cuando él nació, Ulises ya estaba en la casa, desde mucho antes. Lo vio crecer, caminar, le chupó los dedos y ...

Deseos en mi atmósfera

"Que todavía no haya amistad No quita lugar a la sinceridad, Mis palabras llenas están De lo que quiero expresar.   Vuelan los cariños por mi aire Y quiero hacértelos llegar, Con una brisa de viento fuerte que tu piel pueda acariciar." [...] 30.07.20 Mari Santos
Un día quizá llegues a la Luna... Un día quizá llegues a la Luna , con tu propia escalera o con un poquito de ayuda. ¿Qué más da? Llegar es lo importante. En la vida siempre están presentes las colinas, siempre se necesita esfuerzo, si no es para esto, es para aquello otro. Si no sos amigo del esfuerzo, quédate tirado en el prado y no llegues a ningún lado. Es cuestión de elección personal. A mí me gusta por las noches ver el cielo estrellado, después de haber pasado el día entero caminando, intentando llegar a algún lado. Sea un valle, un bosque, una pradera, un monte o un lago. Pero esto ya sería demasiada imaginación. Acá solo puedo encontrar una calle sin gente, una alameda, grandes fincas cosechadas y otras tantas abandonadas, muchos pinches e insectos, muchísimas acequias e hijuelas y un río al final de la calle. ¿Qué dicen a esto? Es pura realidad… ya dejé la imaginación de lado. Todo eso está aquí, lo puedo ver por mi ventana. La gente va hablando y cuchicheando, de todo un p...