Un poquito de Cenicienta.
Todas las mujeres tenemos un poquito de Cenicienta: nos sentimos menos de lo que somos porque nos lo dicen todo el tiempo con miradas, con feas palabras, con prejuicios, pero dentro somos seguras de nosotras, respetuosas, valientes, necesitamos de lo maravilloso para arriesgarnos a hacer aquello que no debemos, enfrentar a lo que tememos, admirarnos de nuestra belleza natural. Necesitamos del modelo de una Cenicienta para que guíe nuestros pasos y para superar los obstáculos diferentes que surjan. Siempre hay un príncipe que llama nuestra atención y otra mujer que también lo tiene en su mira, que lo quiere para sí, entonces nos encontramos con alguna competencia. Si no es una mujer que busca a dicho príncipe como esposo, es su madre que lo acapara con toda su protección. El hada madrina ¿Qué hay con ella? Siempre existe. En alguna amiga que hace hasta lo imposible por conceder nuestros deseos, o en nuestra madre. Puede ser incluso algún amigo, que nos entienda a la perfección. ...