Cuando te vi

En cuanto te vi
supe que eras para mí:
me vi junto a ti
y enseguida me perdí.

Mi interior tembló
tus ojos me invadieron,
mi voz se anudó
y las palabras no salieron.

Eres muy resuelto,
un poco altanero
y en este momento:
un extraño compañero.
Y aunque sé que te quiero 
hablarte me da miedo,
me tiembla el pulso
y no tengo impulso.

Puedo imaginarnos
juntos y a la par,
como también vernos
en algo especial:
una relación donde
no destaque ninguno,
una relación donde
amarte sea mi mundo.

Amarte con los ojos
y en una sonrisa,
amarte en el café 
aunque amargo esté.
Seguirte en la rutina
y ponerle purpurina,
acompañarte lento
y en cada momento.
Mari Santos

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