Anhelando
Ya se cree que en un mundo laboral no existe el tiempo de pensar, ese minuto de extrañar, mucho menos de disfrutar. Pero no es así, existe el tiempo dentro del tiempo y también, la percepción personal. En ese minuto en que trabajás viendo el rostro de un ser querido, que te reconforta y da aliento para continuar, es ese respiro de disfrute y de alivio entre las cargas de la responsabilidad y las agujas del reloj. Hoy me hallé en ese minuto de trabajo y pensando en aquellas personitas para las cuales doy mi todo. Vi sus rostros brillando en mi memoria, sus sonrisas llenas de galletitas y sus manos extendidas en abrazos, en golosinas compartidas y tomando una guía. Sus ojitos brillosos que desbordan amor y sus vocecitas que chillan sin cesar. A veces agotador pero siempre con afectos puros y sinceros. Las extraño cuando pasan más días de los contados para el descanso. No creía que existía en mí ese sentimiento pero sí, hoy lo descubrí resplandeciendo como nunca. Anhelando que la semana c...