Mi corazón de noche
y mi corazón se enreda,
se tiñe de oscura soledad
y no sonríe aunque le mienta.
Él conoce hasta lo que desconoce
y desenmascara a todo maleante,
toda mentira siempre descose
y perdona todo mal en un instante.
De día mi corazón es pura alegría
y no hay palabra que le sea fatal.
De día, se encarna de sincera sonrisa
que no puede quitarse jamás.
Pero al llegar la interminable noche
mi confidente sin más vueltas descubre
todo aquello que mi sonrisa cubre
y hace que mi corazón le desabroche.
Mi fiel confidente y compañera de veladas,
que cada una de mis lágrimas ha juntado
y me ha permitido descansar en su regazo,
mi siempre perfumada y suave almohada.
Mi corazón en las sombras de la noche sufre
de cada injusticia que ha sentido,
de cada trago amargo que la vida le ha traído,
y prefiere descansar y que su almohada lo ayude.
La noche llegando está otra vez,
mi ventana inusualmente se cubrió de estrellas
y mi corazón sonríe esta vez
porque encontró una vista estupendamente bella.
Y recordando esa inolvidable noche:
mi corazón ahora sonríe, como anoche,
mi almohada incondicional se muestra
y la noche está ¡estrelladamente perfecta!
08-12-20
Mari Santos

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