Veredicto de amor
Me declaro inocente de las circunstancias
Que Dios ha dibujado en ese momento,
Momento mágico del encuentro.
Me declaro inocente por posar mis ojos en tu mirada,
Por perderme en tu sonrisa dibujada con labial,
Por devolverte cortésmente a ese saludo inicial.
Inocente me declaré en ese café casual
Donde ni tú ni yo tenemos la intención ni la culpa,
Solamente somos culpables de acceder a ese café-bar.
En contraposición, culpable me declaré en mi interior
De este intento de conocerte, todo de vos,
Tu persona, tus intereses y proyectos de vida, todo por dos.
¡Soy culpable! De procurar tu bienestar a costa de todo.
Declaro mi culpabilidad por quererte aunque sea un poco,
De verte al otro lado de la calle aunque parezca un loco.
Me declaro culpable del delito cometido en el pasado:
Mis violaciones a las restricciones en ese círculo
De tu espacio personal para la fundición de un abrazo.
También lo soy de obnubilarte en ese espacio de pocos centímetros
De quitarte el aliento, de pausarte la respiración, de robarte un beso
De los motivos dichos con tal de verte, de tantos escándalos inventados...
Soy culpable de cada cicatriz que dejé por tonterías en tu piel,
de esos enojos que mostraban la lejanía en el trato,
la falta de tacto, de demostraciones, de esas miradas de miel.
Me declaro culpable de tus insomnios cada noche,
de robar tus pensamientos a cada minuto, en cualquier lugar,
Creo que con cada cargo me dirijo a perpetua y sin fianza,
mi corazón en una oscura celda, bajo llave en prisión.
Me declaro culpable de los motivos que presenta mi corazón
cada que le cuestionan cuánto te quiero, cuánto te amo;
culpable e inocente, cincuenta y cincuenta, compatibilidad perfecta,
sos cómplice de todos mis crímenes, jurado en todos mis veredictos
e incluso, abogado de las acusaciones contra mí.
¡Soy culpable sin punto medio! Completamente así,
¡Inocente fui! Antes de conocerte a ti.
(12.04.24)
Para: Cupido
Mari Santos
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